Quien te bebe,
en labios jovenes,
pulcros y castos de vicio.
Mil gotas para la alegria,
acechada por la desventura,
encadenada al destino.
Risas, entre penurias vecinas,
candido humor en las sonrisas sinceras,
se esconde en mocedades ingenuas.
Uno, otro, cualquera sea,
consume su vivaz inocencia
en un mar de demencia
miércoles, 13 de enero de 2010
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